viernes, 18 de mayo de 2018

La izquierda con pasta

Me cae bien Kichi, porque quiere ser consecuente con sus ideas, y es capaz de llevarlas hasta el límite, y porque dice que para él ya es bastante lujo vivir con Teresa, porque cuando vives con el amor de tu vida, ¿qué más puedas necesitar?
Pero en realidad la España que me gusta se parece más a la de Pablo Iglesias e Irene Montero, por bocazas que sean. Es una cuestión de economía, de sociedad, de cultura.
Sabemos que hay una gran parte de la población que vive en la miseria, luchadores empedernidos, con pocos recursos intelectuales y culturales que se desangran para sacar adelante a sus hijos y que ven que no pueden educarlos en un buen colegio público, que tienen listas de espera interminables en la sanidad y con abuelos terminales a los que no pueden cuidar. 
Estos compañeros y vecinos reciben mensajes de la derecha, del PP, de Ciudadanos, que les dicen, ”el estado no vela por vosotros, la izquierda os promete cosas que no os da, pero se las da a los inmigrantes y a vosotros os abandona”.
Es mentira.
Es la derecha, son el PP y Ciudadanos los que hacen que los servicios públicos fracasen, con la ayuda del PSOE, que nunca jamás ha hecho nada.
¿Cómo lo hacen?
1º. Os dicen que van en invertir en hospitales y colegios.
2º Les votáis. 
3º. Retiran subvenciones a hospitales y colegios.
4º. Cuando no hay subvenciones, cuando hay menos médicos, menos profesores… Oh, misterio, la calidad mengua (se va a tomar por culo), y entonces aumentan las listas de espera, el número de alumnos por clase etc… 
5º Llegas a la conclusión de que los servicios públicos son una mierda.
6º Los partidos de derechas te dicen que no te atienden porque atienden a moros, negros, sudacas, etc. La realidad (compruébalo en cualquier periódico es que los “sin papeles son los que menos recursos consumen”).
7º Acabas votando a partidos de derechas para que la sanidad no sea universal y gratuita.
8º Los partidos de derechas privatizan la sanidad. La ponen en manos de sus amigos a cambio de grandes comisiones que vas a pagar tú.
9º A partir de ahora vas a tener que pagar un seguro privado para tener sanidad, jubilación, vas a tener que pagar un colegio privado y no vas tener derecho a determinados medicamentos.
10º Vas a verte en la miseria, vas a enfermarte, tus hijos van a ir a colegios de mierda que no vas a poder pagar, no acabaran sus estudios, no tendrás dinero para jubilarte, ellos no te van a poder cuidar porque sin educación no les van a contratar.
11. Tú acabaras muerto en la calle y tus hijos, que serán analfabetos, ignorantes y sin estudios, no tendrán armas intelectuales y volverán a votar a la derecha, que les dirá que hay muchos funcionarios, muchos inmigrantes, y muchas ayudas sociales.

A mí me da igual que Iglesias y Montero se compren un chalé de 600.000€. Me gusta que luchen por lo público, para que no haya una casta de sinvergüenzas que lo privatizán todo para que unos cuantos analfabetos les voten y les perpetúen en el poder.
Lo sé, os han dicho que son comunistas, que quieren que todos cobremos los mismo y vistamos igual. No es verdad. Te han mentido. Debería darte igual, porque nunca vas a tener un yate, pero es lo mismo, te han mentido.

Tienen que cobrar su pasta los que se lo merecen, y si puedes tener un Iphone (si es que tanto te importa tenerlo), tenlo, y si puedes tener un yate, tenlo, y si puedes tener un piso de 600.000€, tenlo.
Lo importante es que te lo ganes. Y que haya un soporte social que permita una educación, una sanidad y unas pensiones dignas.
¿Iglesias es un bocachancla?
Sí. Pero su sistema sigue siendo el mejor. Se ha hipotecado hasta las orejas, el suegro les ha dejado pasta, no van a especular.
No te confundas. Te van a hablar de toda esta mierda para que no les votes. Vas a votar al PP, a Ciudadanos o al PSOE, que es lo mismo, y vas a irte a la mierda paso a paso.

Quique Castro.

domingo, 13 de mayo de 2018

Argentina: La estafa Macri

Todo bien planeado.
El kirchnerismo trató de permanecer ajeno al FMI, por lo que para reducir el déficit fiscal recurrió a la emisión de moneda, lo que dio lugar a una fuerte inflación.
Luego vino Macri.
Su plan fue bajar el déficit y la inflación, pero en lugar de hacerlo dándole a la maquina de imprimir billetes, lo hizo solicitando crédito extranjero, por lo que endeudó al país a niveles sin precedentes.
Mediante préstamos internacionales consiguió solucionar la deuda con los fondos buitre, de este modo logró ganarse la confianza de los mercados internacionales ¡Argentina había logrado salir de la suspensión de pagos!
El problema es que con estas medidas no solo no bajó la inflación, si no que siguió subiendo, lo que, añadido a la espectacular deuda internacional que acumuló en solo dos años, hizo que el bono argentino se devaluara y arrastra al país a un conato de crisis cuyo precedente encontramos en el "corralito" de 2.001.
¿Solución?
Pedir dinero al FMI.
La relación de Argentina con el FMI es complicada. Para el kirchnerismo el FMI era el culpable de muchos de sus males, por eso en vez de recurrir a pedirle dinero trató de arreglar las cosas sacando más billetes.
La obsesión de Macri, como buen neoliberal, fue saldar el déficit fiscal para estar a buenas con el FMI. No consiguió reducir la inflación, pero después de llevar a Argentina al borde del colapso ahora puede pedir crédito, y se lo van a dar.
Argentina saldrá de la crisis a costa de dejar de ser un estado soberano y estar sometida a los dictados ultracapitalistas del FMI.
A partir de entonces, y como contraprestación, será el FMI el que dicte la política económica y social de Argentina.
¿Y qué pedirá el FMI?
El FMI pedirá que Argentina devuelva su deuda, y para hacerlo impondrá medidas económicas que afectarán directamente a la clase media y baja, obligando a realizar mayores ajustes presupuestarios de los que ya venía haciendo Macri desde su llegada al poder.
No hay que olvidar que a Macri también se debe la brutal subida de electricidad, luz y transporte con la que quería compensar la balanza de pagos.
Las siguientes medidas que impondrán será la bajada de los salarios, la subida de impuestos y el recorte de ayudas.
Así que ya sabéis, poneos en manos de los liberales, que ellos os sacarán de todos vuestros problemas, el problema es que a cambio hipotecarán vuestro futuro y el de vuestros hijos.
Teniendo en cuenta el caso español los siguientes pasos de Macri serán:
1. Echar la culpa a la herencia recibida. Estos días y escuchareis mucho la palabra choripán.
2. Endeudar a Argentina con el FMI.
3. Venderlo como que han salvado el país.
4. Condenar al país a la precariedad y venderlo como estabilidad.
Lo que en Galicia venimos a decir que te mean encima y te dicen que está lloviendo.


Quique Castro

jueves, 22 de marzo de 2018

La primera naranja de Lucía

Sujeto la naranja, cuerpo de luz cósmica
de que te llenas hasta que rezuman tus ojos,
tus inabarcables ojos limpios de tiempo,
a través de los míos, que se funden, suaves,
rendidos ya, y se descargan del día
para llenarse de  tu sustancia breve, eterna,
sólo de ti.

El sabor nuevo frunce tu boca, pintada de sol,
y yo me asomo al vértigo de tu amanecer
absorto y deslumbrado. Sé que apenas seré capaz
de sostener por más tiempo el gajo,
que aparto, pulpa ya.
Luego me chupo los dedos
y te doy un beso.

Para Lucía.
Quique Castro.

domingo, 18 de febrero de 2018

Carta abierta a los educadores de la fundación Ibn Battuta en Pere IV 76


Hola a todos:

Ya sabéis quien soy. Soy el vecino de abajo, el que hace siete meses que sube un día sí y otro también a deciros que no podemos vivir así, que mi hija, un bebé de seis meses, se despierta por los golpes, y que los vecinos no podemos descansar. A veces hemos conversado con calma, otras veces nos hemos enfrentado porque nosotros ya no aguantábamos más y, a juzgar por todos los compañeros vuestros que han pasado y han abandonado, vosotros tampoco, y lo entiendo.

El viernes por la noche tuvimos el penúltimo follón (el ultimo ha sido esta noche). Hablé con el educador del cuarto piso, y tuvimos una buena conversación. Me dijo que lo lamentaba, que él y todos sus compañeros querían irse ya de Pedro VI 76, y que lo sentían por mi familia y por todos los vecinos. Y me dijo algo que me habéis dicho todos los educadores con los que he hablado, todos sin excepción, y son muchísimos ya, incluyendo a la directora del centro, y es que estos pisos no cuentan con las condiciones adecuadas para educar a los menores. Es decir, que no somos sólo nosotros el problema, sino los propios chicos. “Si uno de estos chicos se cae por un balcón, ¿qué ocurriría?”.

Bien. Parece que a la DGAIA esto le da igual, a ellos solo les preocupa meterlos en cualquier sitio, donde sea, para que no se les caiga el pelo. A la fundación Ibn Battuta tampoco parece que le importe, y que los vecinos que no descansamos y vivimos entre basura y gritos sólo somos daños colaterales. Por eso os voy a decir lo que creo que deberíais hacer. Es sólo mi opinión, y os la digo con el mayor respeto, puede que os parezca una chorrada, no estaréis de acuerdo por los motivos que sea, y estáis en vuestro derecho de seguir como hasta ahora, pero os lo voy a decir igualmente, porque creo que me he ganado ese derecho.

Creo que tendríais que juntaros y dimitir en bloque, y avisar a todos vuestros compañeros por redes sociales, o incluso a través de los medios, de que no trabajen con la fundación Ibn Battuta. Creo que debéis dimitir por los vecinos, debéis dimitir porque en siete meses siguen orinando dentro de las escaleras, y siguen tirando cascaras de pipas por el balcón (que luego mi mujer quita de la ropa recién lavada y tendida de nuestro bebé), creo que debéis dimitir por el bien de los chicos, y creo que debéis dimitir, sobre todo, porque todos y cada uno de vosotros y vosotras ha elegido su profesión para ayudar a los demás.

Os voy a decir una cosa. Estoy a favor de la integración. Mi mujer y yo lo hemos pasado mal y hemos llorado juntos porque creíamos que no nos merecíamos que nos pasara esto justo cuando acababa de nacer nuestra hija. Y aun así sigo a favor de la integración. Por eso creo que debéis dimitir, porque en estos pisos no estáis ayudando a integrar a los menores, y lo sabéis, porque vosotros mismos me lo habéis dicho; debéis dimitir porque lo único a lo que estáis contribuyendo es a crear un gueto y conflicto vecinal; debéis dimitir y dar un paso adelante porque así, y solo así, estaréis ayudando a que a estos chicos se les ubique en un centro adecuado desde el que podáis trabajar; debéis dimitir para no cubrirle más las espaldas a la verdadera responsable de este desastre, la DGAIA (Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència); y debéis dimitir porque, si no os convertís en actores principales, lo único que vais a conseguir es desgastaros, hacer daño a una comunidad, enfrentar a los chicos a los que queréis ayudar y dejar que la fundación Ibn Batuta siga cobrando subvenciones millonarias mientras a vosotros os deja expuestos.

Es mi opinión. Nos vemos.

Quique Castro

lunes, 12 de febrero de 2018

Cuartetas a Ada Colau (por el desastre en Poblenou con los pisos de acogida)

Estimada (y votada)
Ada Colau, nuestra “edila”.
sírvase hacer entrada,
pero antes tome una tila

Golpes, portazos, basura,
gritos, peleas, pintadas,
descienda de sus alturas
y atienda nuestra llamada:

Son veinticuatro menores
en tres pisos de este bloque
caos, jaleo de horrores
no hay convivencia, sí choque.

Del Magreb vienen a cientos
y es su culpa principal
estar en manos de ineptos
que lo gestionan fatal

Estamos en Pedro Cuarto
el portal setenta y seis
el vecindario está harto
pero vos ni oís ni veis

La DGAIA se ha escondido
del desastre que ha causado
sin casa, ni hogar, ni nido
solo un cubil desgraciado.

Si Ibn Battuta levantara
su enturbantada cabeza
lo diría con voz clara:
¡Sr. Chaib, vaya pieza!

Educadores vencidos
sin medios y mal pagados
ya son más lo que se han ido
que los que lo han soportado

Se llaman, los peces gordos
Les encanta reunirse
pero al final están sordos
si hay problema: mejor irse.

Seis meses, mi criatura,
Y su bebé más o menos,
siete meses de tortura
los que llevamos viviendo.

Quiere acoger, proclama
porque le dan mucha pena
aquí un vecino le llama,
Llévese una docena.

Quedarían doce más
Justo encima de mi piso.
¿Quién le puso llama al gas,
y ha cocinado este guiso?

Quique Castro


jueves, 1 de febrero de 2018

Fundación Ibn Battuta y DGAIA, ineptitud e irresponsabilidad en los pisos de acogida

Pisos saturados, educadores insuficientes, planificación nula y conflicto vecinal, este es el modo en que la fundación Ibn Battuta y la DGAIA entienden la gestión de pisos de acogida para menores en riesgo de exclusión social provenientes del Magreb.

 


Hace siete meses la fundación Ibn Battuta, bajo el auspicio de la DGAIA (Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència), alquiló tres pisos en el bloque situado en el carrer de Pere IV, número 76. En cada uno de estos apartamentos se ubicó a nueve menores provenientes del Magreb en riesgo de exclusión social, y desde entonces la vida de los vecinos no ha podido ser la misma.

 

Peleas, gritos, timbrazos constantes, carreras escaleras arriba y abajo, ruidos a todas horas… Estas son las condiciones en las que nos obligan a vivir la fundación Ibn Battuta y la DGAIA, como pueden dejar constancia la Guardia Urbana, Mossos y Bomberos, por haberse tenido que presentar en numerosas ocasiones.

 

Al follón hay que añadir la suciedad. Desde estos pisos se arrojan desperdicios en el interior y en el exterior de la finca: mondas, envoltorios, preservativos…, que caen en los balcones de los vecinos y en el patio, convertido ya en un estercolero. A pesar de que tienen prohibido fumar, las escaleras están llenas de colillas (ni uno solo de los vecinos anteriores fuma), y cabe destacar la costumbre que adquirieron estos jóvenes de orinar en el hueco de las escaleras cuando charlaban en el portal, para no tener que subir a sus pisos a usar el servicio.

 

El interior del bloque está llenó de pintadas ofensivas, los buzones fueron arrancados de cuajo e incluso llegaron a romper varios vidrios del portal para no tener que llamar al timbre cuando querían subir. En este período de tiempo el ático fue desvalijado mientras su inquilino acompañaba a su madre, enferma en el hospital, y el pasado día 27 de enero tuvo que acudir la policía por enésima vez porque un grupo de chicos, que habían estado hablando con los menores tutelados, forzaron el principal primera, arrancaron la alarma y rompieron los vidrios de las ventanas mientras hacían botellón.

 


El vecino del ático, incapaz de soportar esta situación, ha abandonado el piso, y ahora sólo aguantamos en el bloque cinco ancianos y mi familia, formada por mi mujer y mi hija, un bebé de seis meses, que nos vemos obligados a criar entre gritos, peleas y suciedad.


 

El pasado día 27 de diciembre mi hija se despertó una vez más por culpa de los usuales portazos y gritos, y cuando se puso a llorar decidí salir las escaleras a increparles para que dejaran de armar jaleo de una vez. La respuesta de los chicos y de una de las tutoras fue bajar hasta nuestro piso a gritarnos y tratar de intimidarnos. “¡Este es un centro de menores, iros vosotros!”, me gritaba, a dos centímetros de mi cara, uno de los jóvenes, mientras hacía amago de golpearme con el codo. Fue entonces cuando saqué el móvil y me puse a grabar mientras recibía patadas, empujones y manotazos que trataban de arrancarme el teléfono de las manos.

 

Esta situación insostenible ha sido reconocida por la práctica totalidad de los educadores con los que he hablado, que a su vez han declarado, con agentes de la Guardia Urbana como testigos, que tener a tantos adolescentes en riesgo de exclusión social en el mismo bloque es una pésima idea, ya que son incontrolables.

Los vecinos hemos agotado todas las vías de negociación. Al principio hablamos con los tutores, pero estos no duran más que unas semanas, por lo que la tarea resulta inútil, nos quejamos a la directora del centro, denunciamos los hechos dos veces al Ayuntamiento de Poblenou, una a Habitatge, nos presentamos en la DGAIA y escribimos a la fundación Ibn Battuta —tengo copia de todos los escritos sellados—, pero la situación sólo ha ido a peor.

Rosa Pérez, Cap de Servei de la DGAIA, reconoció que la situación era un fracaso, y que intentarían trasladar a los jóvenes a otra ubicación para que estos pisos los pasaran a ocupar mayores de edad, hasta un máximo de cuatro por piso. Los vecinos hemos declarado que reconocemos el derecho de la gente que emigra a buscar su felicidad, y que entendemos la existencia de pisos de tutela de menores, pero creemos también que debería regularse tanto el número viviendas destinadas a esta tarea como el número de jóvenes que pueden habitarlas en un mismo edificio. De lo contrario solo sirven para crear guetos que derivan en conflicto vecinal.

El pasado día 23 de enero, el administrador de la finca —todos los pisos pertenecen a una misma propiedad— comunicó por mail la rescisión de contrato por incumplimiento de cláusulas al presidente de la fundación Ibn Battuta, el señor Mohammed Chaib. En todo este tiempo el señor Mohammed Chaib jamás se ha dignado a comunicarse con los vecinos, a pesar de la situación de emergencia que vivimos, y su respuesta a la propiedad fue el desubicado escrito de un bufete de abogados poco enterados y muy motivados, siempre una triste combinación.

Para quien no lo conozca, el señor Mohammed Chaib es el actual número 6 en las listas del PSC. Su propia comunidad le afeó, tras los atentados de Barcelona, el descaro de arrogarse la representatividad de los musulmanes para su beneficio político. Abdelhak Marso, presidente de la asociación Ibn Roshd, le acusó de “manipular la manifestación de la comunidad musulmana”. Mohamed el Ghaidouni, presidente de la Comunidad Musulmana en Cataluña, declaró que la actitud de Mohammed Chaib tras los atentados de Barcelona  “no ayuda en nada para unir la comunidad marroquí, sino al contrario, aporta actitudes negativas que dañan al tejido social marroquí y no ayudan en nada a tratar nuestros problemas”. Y la activista Latifa el Hasaní declaró, “no entiendo como este hombre se permite el lujo de aprovecharse de la sangre de las víctimas”.

En palabras de Rosa Pérez: “Barcelona sufre una emergencia social por la afluencia masiva de jóvenes que vienen de Marruecos”. Reconoce la Cap de Servei, además, que su departamento no dispone de los medios suficientes para hacerle frente, y que cuando decidieron meter a los chicos en este bloque “ni siquiera sabíamos que había vecinos en la finca”. Los vecinos entendemos que la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència no ha hecho más que esconder sus problemas debajo de la alfombra, y denunciamos la improvisación de este departamento.

A modo de anécdota ilustrativa, en la misma reunión que sostuve con la Cap de Servei, esta nos dijo, en primer lugar, que Barcelona ejercía un efecto imán para estos jóvenes, a los que se trataba de dar cobijo. Pero cuando le dijimos que ya no aguantábamos más, que nos tendríamos que ir de la que es nuestra casa y nuestro barrio hace quince años, nos propuso que buscáramos en otros pueblos fuera de Barcelona, que son más baratos.

El día 15 de enero informé de estos hechos al presidente de la Asociación de Vecinos de Poblenou, Salvador Clarós Ferret. Ese mismo día Salvador se puso en contacto con el Sindic de Greuges de Barcelona y con el Ayuntamiento del distrito de Sant Martí. Gracias a su gestión, rápida y eficaz, se presentaron un técnico y una técnica, que evidenciaron "serios conflictos de convivencia y de estructura".

El carpintero de la calle está harto del follón que arman; otro vecino que este verano montó una lavandería está desesperado porque siempre tiene a los chicos sentados en el escalón, o incluso dentro de su negocio comiendo pipas (¿alguien duda a dónde van las cáscaras?); el señor chino del bar de la esquina está harto también, pero dice que prefiere no meterse en líos con esta gente; otro vecino de origen argelino les ha recriminado en muchas ocasiones por el lenguaje que usan a gritos a todas horas (él dice que por desgracia les entiende), y les ha advertido que no se dirijan a su hija, de 15 años; lo mismo que les ha aconsejado otro vecino del inmueble de al lado, cocinero del hotel Pere IV. Todo es inútil.

En estos pisos no se ha desarrollado ningún trabajo positivo, solo se han usado para ocultar una emergencia social y son los vecinos los que estamos pagando el coste. Los responsables han enterrado la cabeza. La DGAIA, hasta el momento, ha preferido ocultar sus problemas, aún a costa de perjudicar a otros ciudadanos (entre los que se cuentan ancianos de más de noventa años y bebés de meses), la fundación Ibn Battuta mantiene un exceso de menores en los pisos, no pone educadores suficientes y a los que tiene les “paga mal y tarde”, en palabras de una de las educadoras. 

Si creemos en un proyecto de ciudad integrador se tienen que poner los medios necesarios, no vale improvisar una chapuza, dejar que los ciudadanos carguen con el peso y luego que unos cuantos políticos o tecnócratas ineptos salgan a la palestra pública a ponerse medallas. A veces, cuando trato de encontrar una explicación, pienso que todo esto se debe a que un politicastro usa una fundación para darse ínfulas y sacar subvenciones, otras, recuerdo la famosa frase de Heinlen “nunca subestimes la estupidez humana”, y que esto es culpa de lo que vulgarmente se conoce como un “torpe motivado”. La negligencia y la irresponsabilidad suelen hacer más daño que la maldad. 

Los vecinos estamos hartos, no aguantamos más, e igual que se nos exige que cumplamos nuestra obligaciones como ciudadanos, exigimos a las autoridades correspondientes que se pongan de acuerdo para solucionar este grave problema que afecta a la convivencia vecinal y a nuestra salud física y mental.

Quique Castro











viernes, 1 de septiembre de 2017

Sobre Umbral y la opinión del personal

El 28 de agosto hizo diez años de la muerte de Francisco Umbral. Sí, aquel señor de gafas gruesas y melena cana que sale en un vídeo de You Tube diciendo que él ha venido a hablar de su libro. Umbral, además de protagonizar aquella famosa escena que forma ya parte de la historia de la televisión, fue uno de los mejores, sino el mejor, de los columnistas españoles. Hijo bastardo, como él se empeñaba en enfatizar, ceñudo y brillante, se inventó a sí mismo en la forma elegante y miope de un dandy del modernismo pasado por el filtro quinqui y achulado del Madrid castizo.

“Yo he venido aquí a hablar de mi libro, y no a hablar de lo que opine el personal, que me da lo mismo, porque para eso tengo mi columna y mi opinión diaria”, soltó Umbral, para sorpresa de una Mercedes Milá que todavía practicaba el periodismo, antes de meterse a suma sacerdotisa de palurdos experimentos sociológicos, y para regocijo de unos telespectadores que todavía no estaban acostumbrados a los exabruptos y salidas de tono de la televisión basura que estaba por llegar.

A mí me pasa lo que a Umbral, no me interesa lo que opine el personal, con la diferencia de que a Umbral le publicaban en todas las revistas y periódicos de este país, y a mí no me leen ni mis contactos del Facebook. Me interesa lo que ocurre, y por eso leo la prensa, pero me dan igual los comentarios de los lectores, incluso los de mis lectores, como no sean para darme la razón. No sé dónde leí, creo que en Los elementos del periodismo, de Bill Kovach y Tom Rosenstiel, que el porcentaje de periodistas que leen, no ya que responden, los comentarios a sus artículos, era cercano al 0%, y lo entiendo.

A todos nos ha pasado, leemos un artículo, o un titular (la mayoría no pasa de ahí), y sentimos el prurito de contestar, refutar, iluminar al autor o a los lectores que comparten o le dan al botón de “me gusta”. ¿Y para qué sirve eso? Para nada. Eso no quiere decir que no escuche otras opiniones diferentes, de hecho las leo todos los días en los periódicos, pero lo que opine el personal, como decía Umbral, me suele importar muy poco, casi nada.

Me pregunto qué pensaría Umbral de Twitter, si tendría y si se enzarzaría en discusiones con la legión de trolls que le llamarían de todo, a él, que siempre luchó por ser considerado el más celebrado y laureado, pero que con idéntico ahínco busco la polémica. Su enemigo íntimo, Pérez Reverte, es presencia constante, entra al trapo, provoca tsunamis de indignación popular y es seguido de igual modo por una legión entregada y furibunda que le dice de “don”. La batalla entre Pérez Reverte y Umbral fue épica. Umbral dijo que el creador del capitán Alatriste no tenía estilo, y Reverte le contestó al ganador del premio Cervantes que no tenía lectores ni cultura, que en el extranjero no sabían quién era e incluso, poco más o menos, le acusó de no comerse una rosca.

Eran otros tiempos. En la televisión, a las doce del mediodía, después de la telenovela de la mañana, lo mismo aparecían Cela y Umbral charlando con Jesús Hermida, sentados a una mesa camilla con faldón rosa y florero, rodeados de jubilados, y a las tertulia de la noche invitaban a intelectuales en vez de a gacetilleros pantuflos a berrearse unos a otros.

A mí, que no vengo a ser nadie, me importa poco la opinión del personal, así que no puedo ni imaginarme por dónde se pasaran la nuestra los periodistas publicados, y además por lo general no me gustan nada como están escritas, sobre todo cuando al motivado de turno le da por la anáfora, que es una figura que me parece muy hortera, ya sabes, cuando se repite el principio de la frase para darle más énfasis a los escrito, del tipo: “triste por cómo han dejado España, triste por sus ciudadanos, triste por no encontrar una solución...”. Fatal, muy hortera, muy de Facebook y de cartas al director, que es el recurso que nos queda a los que nadie lee. Y menos con títulos que riman.

Quique Castro.